1.12.12
Alborada 2006
No es deseo lo que me consume,
lo que me mata lentamente
en un suicidio premeditado
es mi propia debilidad
es esa falta de iniciativa
que me impide crearme un sitio
o al menos uno en mi alma.
Socórreme,
Abrázame y torturame
o hazme alguna cosa que me
permita pensar que renaceré
de mis cenizas.
Este es el típico anhelo de
ser un fénix
algo semi-inmortal
algo que me permita trascender
en tu alma
ya que no puedo en la mía.
Sigo azul. Y se ha vuelto habitual
aún si no quiero que las cosas sean así.
Cambiaría
pero ambos sabemos que mi orgullo
puede más que mi albedrío
y mis ganas de seguir.
Vendrás?
Ya casi soy ceniza.
Roja y vulnerable.
Se abre un bosque a mis pies
lleno de abetos y robles
con un fresal a mi derecha
con un trono que mantener
pero mi sacrificio lo manchará
y la nieve cubrirá mi pecado.
2.2.12
Minion
15.8.11
10.8.11
Salsa.
Porque no quiero extrañarte de la forma en que te quiero,
porque la vida sigue y yo quiero que me pares en ella para gritar y saltar,
porque los placeres no son los mismos pero el hedonismo continúa,
porque saltar al vacío y sonreír no es lo mismo,
porque simplemente ansío el tatuaje de la letra de tu sangre en mi piel...
Y la espera continúa. Igual las ventanas estarán abiertas, siempre, no importa qué.
SP.DO
27.5.11
Confession by Bukowski
like a cat
that will jump on the
bed
I am so very sorry for
my wife
she will see this
stiff
white
body
shake it once, then
maybe
again
"Hank!"
Hank won't
answer.
it's not my death that
worries me, it's my wife
left with this
pile of
nothing.
I want to
let her know
though
that all the nights
sleeping
beside her
even the useless
arguments
were things
ever splendid
and the hard
words
I ever feared to
say
can now be
said:
I love
you.
26.5.11
El Malpensante - Salir con chicas que no leen/Salir con chicas que leen
Sal con una chica que no lee. Encuéntrala en medio de la fastidiosa mugre de un bar del medio oeste. Encuéntrala en medio del humo, del sudor de borracho y de las luces multicolores de una discoteca de lujo. Donde la encuentres, descúbrela sonriendo y asegúrate de que la sonrisa permanezca incluso cuando su interlocutor le haya quitado la mirada. Cautívala con trivialidades poco sentimentales; usa las típicas frases de conquista y ríe para tus adentros. Sácala a la calle cuando los bares y las discotecas hayan dado por concluida la velada; ignora el peso de la fatiga. Bésala bajo la lluvia y deja que la tenue luz de un farol de la calle los ilumine, así como has visto que ocurre en las películas. Haz un comentario sobre el poco significado que todo eso tiene. Llévatela a tu apartamento y despáchala luego de hacerle el amor. Tíratela.
Deja que la especie de contrato que sin darte cuenta has celebrado con ella se convierta poco a poco, incómodamente, en una relación. Descubre intereses y gustos comunes como el sushi o la música country, y construye un muro impenetrable alrededor de ellos. Haz del espacio común un espacio sagrado y regresa a él cada vez que el aire se torne pesado o las veladas parezcan demasiado largas. Háblale de cosas sin importancia y piensa poco. Deja que pasen los meses sin que te des cuenta. Proponle que se mude a vivir contigo y déjala que decore. Peléale por cosas insignificantes como que la maldita cortina de la ducha debe permanecer cerrada para que no se llene de ese maldito moho. Deja que pase un año sin que te des cuenta. Comienza a darte cuenta.
Concluye que probablemente deberían casarse porque de lo contrario habrías perdido mucho tiempo de tu vida. Invítala a cenar a un restaurante que se salga de tu presupuesto en el piso cuarenta y cinco de un edificio y asegúrate de que tenga una vista hermosa de la ciudad. Tímidamente pídele al mesero que le traiga la copa de champaña con el modesto anillo adentro. Apenas se dé cuenta, proponle matrimonio con todo el entusiasmo y la sinceridad de los que puedas hacer acopio. No te preocupes si sientes que tu corazón está a punto de atravesarte el pecho, y si no sientes nada, tampoco le des mucha importancia. Si hay aplausos, deja que terminen. Si llora, sonríe como si nunca hubieras estado tan feliz, y si no lo hace, igual sonríe.
Deja que pasen los años sin que te des cuenta. Construye una carrera en vez de conseguir un trabajo. Compra una casa y ten dos hermosos hijos. Trata de criarlos bien. Falla a menudo. Cae en una aburrida indiferencia y luego en una tristeza de la misma naturaleza. Sufre la típica crisis de los cincuenta. Envejece. Sorpréndete por tu falta de logros. En ocasiones siéntete satisfecho pero vacío y etéreo la mayor parte del tiempo. Durante las caminatas, ten la sensación de que nunca vas regresar, o de que el viento puede llevarte consigo. Contrae una enfermedad terminal. Muere, pero solo después de haberte dado cuenta de que la chica que no lee jamás hizo vibrar tu corazón con una pasión que tuviera significado; que nadie va a contar la historia de sus vidas, y que ella también morirá arrepentida porque nada provino nunca de su capacidad de amar.
Haz todas estas cosas, maldita sea, porque no hay nada peor que una chica que lee. Hazlo, te digo, porque una vida en el purgatorio es mejor que una en el infierno. Hazlo porque una chica que lee posee un vocabulario capaz de describir el descontento de una vida insatisfecha. Un vocabulario que analiza la belleza innata del mundo y la convierte en una alcanzable necesidad, en vez de algo maravilloso pero extraño a ti. Una chica que lee hace alarde de un vocabulario que puede identificar lo espacioso y desalmado de la retórica de quien no puede amarla, y la inarticulación causada por el desespero del que la ama en demasía. Un vocabulario, maldita sea, que hace de mi sofística vacía un truco barato.
Hazlo porque la chica que lee entiende de sintaxis. La literatura le ha enseñado que los momentos de ternura llegan en intervalos esporádicos pero predecibles y que la vida no es plana. Sabe y exige, como corresponde, que el flujo de la vida venga con una corriente de decepción. Una chica que ha leído sobre las reglas de la sintaxis conoce las pausas irregulares –la vacilación en la respiración– que acompañan a la mentira. Sabe cuál es la diferencia entre un episodio de rabia aislado y los hábitos a los que se aferra alguien cuyo amargo cinismo countinuará, sin razón y sin propósito, después de que ella haya empacado sus maletas y pronunciado un inseguro adiós. Tiene claro que en su vida no seré más que unos puntos suspensivos y no una etapa, y por eso sigue su camino, porque la sintaxis le permite reconocer el ritmo y la cadencia de una vida bien vivida.
Sal con una chica que no lee porque la que sí lo hace sabe de la importancia de la trama y puede rastrear los límites del prólogo y los agudos picos del clímax; los siente en la piel. Será paciente en caso de que haya pausas o intermedios, e intentará acelerar el desenlace. Pero sobre todo, la chica que lee conoce el inevitable significado de un final y se siente cómoda en ellos, pues se ha despedido ya de miles de héroes con apenas una pizca de tristeza.
No salgas con una chica que lee porque ellas han aprendido a contar historias. Tú con la Joyce, con la Nabokov, con la Woolf; tú en una biblioteca, o parado en la estación del metro, tal vez sentado en la mesa de la esquina de un café, o mirando por la ventana de tu cuarto. Tú, el que me ha hecho la vida tan difícil. La lectora se ha convertido en una espectadora más de su vida y la ha llenado de significado. Insiste en que la narrativa de su historia es magnífica, variada, completa; en que los personajes secundarios son coloridos y el estilo atrevido. Tú, la chica que lee, me hace querer ser todo lo que no soy. Pero soy débil y te fallaré porque tú has soñado, como corresponde, con alguien mejor que yo y no aceptarás la vida que te describí al comienzo de este escrito. No te resignarás a vivir sin pasión, sin perfección, a llevar una vida que no sea digna de ser narrada. Por eso, largo de aquí, chica que lee; coge el siguiente tren que te lleve al sur y llévate a tu Hemingway contigo. Te odio, de verdad te odio.
SAL CON UNA CHICA QUE LEE (ROSEMARY URQUICO)
Sal con alguien que se gasta todo su dinero en libros y no en ropa, y que tiene problemas de espacio en el clóset porque ha comprado demasiados. Invita a salir a una chica que tiene una lista de libros por leer y que desde los doce años ha tenido una tarjeta de suscripción a una biblioteca.
Encuentra una chica que lee. Sabrás que es una ávida lectora porque en su maleta siempre llevará un libro que aún no ha comenzado a leer. Es la que siempre mira amorosamente los estantes de las librerías, la que grita en silencio cuando encuentra el libro que quería. ¿Ves a esa chica un tanto extraña oliendo las páginas de un libro viejo en una librería de segunda mano? Es la lectora. Nunca puede resistirse a oler las páginas de un libro, y más si están amarillas.
Es la chica que está sentada en el café del final de la calle, leyendo mientras espera. Si le echas una mirada a su taza, la crema deslactosada ha adquirido una textura un tanto natosa y flota encima del café porque ella está absorta en la lectura, perdida en el mundo que el autor ha creado. Siéntate a su lado. Es posible que te eche una mirada llena de indignación porque la mayoría de las lectoras odian ser interrumpidas. Pregúntale si le ha gustado el libro que tiene entre las manos.
Invítala a otra taza de café y dile qué opinas de Murakami. Averigua si fue capaz de terminar el primer capítulo de Fellowship y sé consciente de que si te dice que entendió el Ulises de Joyce lo hace solo para parecer inteligente. Pregúntale si le encanta Alicia o si quisiera ser ella.
Es fácil salir con una chica que lee. Regálale libros en su cumpleaños, de Navidad y en cada aniversario. Dale un regalo de palabras, bien sea en poesía o en una canción. Dale a Neruda, a Pound, a Sexton, a Cummings y hazle saber que entiendes que las palabras son amor. Comprende que ella es consciente de la diferencia entre realidad y ficción pero que de todas maneras va a buscar que su vida se asemeje a su libro favorito. No será culpa tuya si lo hace.
Por lo menos tiene que intentarlo.
Miéntele, si entiende de sintaxis también comprenderá tu necesidad de mentirle. Detrás de las palabras hay otras cosas: motivación, valor, matiz, diálogo; no será el fin del mundo.
Fállale. La lectora sabe que el fracaso lleva al clímax y que todo tiene un final, pero también entiende que siempre existe la posibilidad de escribirle una segunda parte a la historia y que se puede volver a empezar una y otra vez y aun así seguir siendo el héroe. También es consciente de que durante la vida habrá que toparse con uno o dos villanos.
¿Por qué tener miedo de lo que no eres? Las chicas que leen saben que las personas maduran, lo mismo que los personajes de un cuento o una novela, excepción hecha de los protagonistas de la saga Crepúsculo.
Si te llegas a encontrar una chica que lee mantenla cerca, y cuando a las dos de la mañana la pilles llorando y abrazando el libro contra su pecho, prepárale una taza de té y consiéntela. Es probable que la pierdas durante un par de horas pero siempre va a regresar a ti. Hablará de los protagonistas del libro como si fueran reales y es que, por un tiempo, siempre lo son.
Le propondrás matrimonio durante un viaje en globo o en medio de un concierto de rock, o quizás formularás la pregunta por absoluta casualidad la próxima vez que se enferme; puede que hasta sea por Skype.
Sonreirás con tal fuerza que te preguntarás por qué tu corazón no ha estallado todavía haciendo que la sangre ruede por tu pecho. Escribirás la historia de ustedes, tendrán hijos con nombres extraños y gustos aún más raros. Ella les leerá a tus hijos The Cat in the Hat y Aslan, e incluso puede que lo haga el mismo día. Caminarán juntos los inviernos de la vejez y ella recitará los poemas de Keats en un susurro mientras tú sacudes la nieve de tus botas.
Sal con una chica que lee porque te lo mereces. Te mereces una mujer capaz de darte la vida más colorida que puedas imaginar. Si solo tienes para darle monotonía, horas trilladas y propuestas a medio cocinar, te vendrá mejor estar solo. Pero si quieres el mundo y los mundos que hay más allá, invita a salir a una chica que lee.
O mejor aún, a una que escriba.
11.2.11
Nada
7.10.10
despues de haber vivido el infierno
que lindo que es poder amarte y mirarte otra vez
despues de estar tan enfermo
Que lindo corazon que estas aca y aca latiendo
y me desenrredes los ojos
y si por ahi el miedo me viene a buscar de nuevo
voy a recordar lo que cantamos una vez, mirando el cielo yo
Cantale a la luna y al sol
cantale a la estrella que te acompaño
cantale a tus amigos con el corazon
Cantale a la luna y al sol
canta que es la tierra que canta en voz
cantale a tus amigos con el corazon
Yo no se por que a veces me pierdo
los ojos se me dan vuelta y me muero por dentro...
y me encierro otra vez y no puedo salir... ayay ayay ayay
no puedo ver lo lindo de cada momento
ES QUE A VECES NO ME LE ANIMO AL NIÑO QUE LLEVO DENTRO
a veces pienso que estan mal algunas cosas que siento
Pero basta ya de eso y echa pa' fuera el baibaibon
no tengo tiempo ahora de eso, estoy en otra cancion se acabo
Cantale a la luna y al sol
cantale a la estrella que te acompaño
cantale a tus amigos con el corazon
Cantale a la luna y al sol
canta que es la tierra que canta en voz
cantale a tus amigos con el corazon
Canta canta, canta cantaló!
19.9.10
24.8.10
Palabras
6.8.10
Drowning men!!!
Even though the lights have changed I’m caught up in an endless loop Driving for ten hours and then ending up in the same place! Can you hear a rumble under ground? can you hear the beat? Someone pacing round and round in circles on the floor above
But we can still afford to not make sense at all
I see you wearing surgery rubber gloves, standing in the street Early in the morning, still awake but barely on your feet
We can still afford to not make sense at all We spend our time with drowning men We’re going to let ourselves get dragged down
And now we’re waiting And now we’re stranded And now we’re aching And now we’re all waiting…
Even though the lights have changed I’m caught up in an endless loop We spend our time with drowning men We’re going to let ourselves get dragged down
6.7.10
Asombro???

Una compañerita de colegio puso en FB parte de un diálogo de una gran película que no he tenido el placer de ver: Breakfast at Tffany's :
23.6.10
Para Médicos...
17.5.10
Te lastime
Aunque los rios van al mar Lo sé... Yo ya no quiero respirar, tu piel Ya no me necesitas tienes que huir de aquí a veces me dominan las ganas de seguir asiiií... por ti ... Te lastime... A veces puedo ser feliz en los momentos pero el vacio sigue ahí quema por dentro Niña debes salir no se que haces aquí estoy tan lejos sigues creyendo en mi vives en un jardin de amores viejos Ya no me necesitas tienes que huir de aqui a veces me dominan las ganas de seguir asiiii El miedo se me alborota cuando no estas aqui pero la vida es corta al final solo queda ressissstttiiir.... seguir ... Te lastime...
.:. Namarie .:.
10.5.10
Reacción
Te sueño
o mas bien no lo hago
tal vez solo te vivo
metida en un capullo del que no quiero salir.
Te extraño
o tal vez no lo hago
mas bien solo recuerdo
tiempos hermosos que no quiero olvidar.
Te pienso
y eso si que lo hago
porque siempre las cosas prohibidas
son las mas deliciosas y hermosas.
Y si sigo escribiendo... digo mas de lo que ya he dicho y no quiero decir.
Mejor me pongo a estudiar todo lo que tengo para leer.
.:. Namarie .:.
21.11.09
Para ti, ya que te extraño tanto!
VIDE COR MEUM
| ITALIANO/LATÍN | CASTELLANO |
| Coro: E pensando di lei Mi sopragiunse uno soave sonno | Coro: Y pensando en ella Un suave sueño se apodera de mí |
| Ego dominus tuus Vide cor tuum E d’esto core ardendo Cor tuum | B: Dueña tuya soy contémplalo, corazón tuyo. D: Y de este corazón inflamado, B: Ah, tu corazón |
| (Coro: Lei paventosa) Umilmente pascea. | (Coro: y ella tremolante) D: Inclinándote sumisa haz de él tu pasto. |
| Appreso gir lo ne vedea piangendo. La letizia si convertia In amarissimo pianto | B: Y entonces, envuelta en lágrimas, vi cómo de mi se apartaba. D: El gozo tornóse en el más amargo de los llantos |
| Io sono in pace Cor meum Io sono in pace Vide cor meum | B: Ahora estoy en paz D: Corazón mío B: Ahora estoy en paz D: Vélo así, corazón mío
|
.:. Namastè .:.
25.10.09
El Valle de la Inquietud

Hubo aquí un valle antaño, callado y sonriente,
donde nadie habitaba:
partiéronse las gentes a la guerra,
dejando a los luceros, de ojos dulces,
que velaran, de noche, desde azuladas torres,
las flores, y en el centro del valle, cada día,
la roja luz del sol se posaba, indolente.
Mas ya quien lo visite advertiría
la inquietud de ese valle melancólico.
No hay en él nada quieto,
sino el aire, que ampara
aquella soledad de maravilla.
¡Ah! Ningún viento mece aquellos árboles,
que palpitan al modo de los helados mares
en torno de las Hébridas brumosas.
¡Ah! Ningún viento arrastra aquellas nubes,
que crujen levemente por el cielo intranquilo,
turbadas desde el alba hasta la noche,
sobre las violetas que allí yacen,
como ojos humanos de mil suertes,
sobre ondulantes lirios,
que lloran en las tumbas ignoradas.
Ondulan, y de sus fragantes cimas
cae eterno rocío, gota a gota.
Lloran, y por sus tallos delicados,
como aljófar, van lágrimas perennes.
Edgar Allan Poe (Versión de Màrie Montand)
Las mejores palabras para desenmarañar lo sombrío que puede ser un corazón que extraña.
... Namarie ...
26.9.09
Septiembre 1999
bajo la luna llena
Besos de agua y sal
mojan mi silueta
Puedo encender el sol
o aliarme con las estrellas
Colgarme, no caer y perecer.
Abrazandote...
Soy capaz de dibujar
en el aire margaritas que se puedan
deshojar.
Soy capaz de renacer,
y en invierno hacer brotar primavera,
bailando al centro de esta tierra.
Sonreir, respirar
Brindar con las mareas.
Puedo esparcir la luz
y colorear la espera.
Dormir entre tu piel y amanecer...
Sonriéndote...
Hacer girar la esfera
tanto como quiera
Brindar con las mareas
bajo la luna llena
Abrazandote...
" No me presento, pero estoy detrás de los elogios y censuras que me inspiran los otros. Soy la suma de las impresiones que en mi promueve el mundo. Habré de mostrarme, pues, de modo indirecto y reflejo. Prefiero mi carácter, si algún intrés posee, si no es digno de la sombra, se manifieste a través de los demás " (C. Mastronardi)

